La crema de chufa es chufa molida hasta convertirse en una pasta untable, sin nada más. Sabe a horchata, es dulce por sí sola y funciona tanto en la tostada como en el porridge. Te contamos qué es exactamente, a qué sabe y cómo la tomamos nosotros en casa.
Qué es la chufa (y por qué no es un fruto seco)
Aunque la pongamos en la misma estantería que las cremas de almendra o de anacardo, la chufa no es un fruto seco. Es un pequeño tubérculo que crece bajo tierra, en las raíces de una planta que parece una hierba. Por fuera es rugosa, del tamaño de un garbanzo, y por dentro es blanca, crujiente y sorprendentemente dulce.
En España la conocemos sobre todo por la horchata valenciana, pero su historia viene de mucho más lejos: ya se cultivaba en el antiguo Egipto. Es decir, lleva miles de años en la mesa mediterránea y, aun así, a mucha gente le sigue sonando a bebida de verano y poco más. Nosotros queríamos sacarla del vaso y llevarla al desayuno.
Cómo hacemos nuestra crema de chufa
La receta cabe en una línea: chufa. Nuestra crema de chufa bio lleva un único ingrediente, chufa de cultivo ecológico, y nada más. La que usamos procede de Níger, uno de los grandes productores del mundo.
El proceso tampoco tiene trampa:
- Lavado: después de la cosecha, la chufa se limpia bien.
- Secado: se deja secar hasta que se arruga. Ahí es donde concentra su dulzor.
- Molienda lenta: se muele despacio hasta que pasa de grano a crema.
No le añadimos azúcar, ni aceites, ni aditivos, y no lleva gluten. Lo que ves en el tarro es lo que hay.
A qué sabe la crema de chufa
Si has tomado horchata, ya conoces el sabor: dulce, suave y con un punto terroso muy reconocible. La diferencia es que aquí no hay agua ni azúcar de por medio, así que el sabor es más intenso y más redondo.
Ese dulzor es propio de la chufa. Si miras la tabla nutricional verás 20 g de azúcares por cada 100 g: son los que la chufa trae de serie, porque no se añade ninguno. Por eso, a diferencia de otras cremas, no necesitas acompañarla de miel ni de sirope para que sepa a postre.
En cuanto a la textura, es una crema densa y untable. Como no lleva aditivos, puede que con el tiempo aparezca algo de aceite de la propia chufa en la superficie. Remueve bien con una cuchara antes de servir y listo.
Lo que dice la etiqueta
Sin adornos, estos son los datos que recoge la ficha de nuestra crema de chufa bio por cada 100 g:
- Fibra: 28 g. Es un producto con alto contenido en fibra.
- Grasas: 41 g, de las cuales saturadas 5,8 g.
- Hidratos de carbono: 25 g, de los cuales azúcares 20 g (sin azúcares añadidos).
- Proteínas: 3,9 g.
- Valor energético: 535 kcal.
Un apunte importante para quien tenga alergias: aunque la chufa no es un fruto seco, el producto puede contener trazas de cacahuete y otros frutos secos de cáscara.
Cómo tomarla: nuestras formas favoritas
Lo bueno de una crema dulce por naturaleza es que se apaña con casi todo lo que haya en el desayuno. Estas son las que más repetimos:
- Tostada con plátano: pan tostado, una capa generosa de crema de chufa, rodajas de plátano y un puñado de semillas de cáñamo por encima.
- En el porridge recién hecho: una cucharada encima del porridge caliente, sin remover del todo, para que vaya fundiéndose. Si no te apetece cocinar, en nuestra colección de porridge y overnight oats tienes mezclas listas para preparar.
- En los overnight oats: mézclala la noche anterior con la avena y la bebida vegetal. Por la mañana todo sabe a horchata.
- Tu horchata exprés: bate una o dos cucharadas con bebida vegetal bien fría. No es la horchata de toda la vida, pero se le parece mucho y está lista en un minuto.
- Con yogur y fruta: un hilo de crema sobre yogur natural con fresas o manzana en dados.
- En un batido: plátano, bebida vegetal, una cucharada de crema de chufa y un poco de canela.
Con estas ideas, el tarro de 350 g da para bastantes desayunos.
¿Y si quieres una versión más cremosa?
Si te gusta la chufa pero buscas una textura más sedosa, prueba nuestra crema de chufa, avellana y anacardo. Lleva 50 % chufa, 25 % avellana y 25 % anacardo, sin aceites añadidos, sin azúcares añadidos y sin emulgentes. La chufa pone el dulzor y los frutos secos aportan una textura más fina y algo más de proteína (8,9 g por 100 g). También tiene alto contenido en fibra, con 9,4 g por cada 100 g. Ojo: esta sí contiene anacardo y avellana. La tienes en tarro de 350 g y en formato de 2 kg.
Y si quieres comparar con el resto de la familia, pásate por nuestras cremas de frutos secos: pistacho, almendra, anacardo, avellana… cada una con su carácter.
Preguntas frecuentes
¿La crema de chufa lleva azúcar?
No lleva azúcares añadidos. Su sabor dulce viene de la propia chufa, que contiene de forma natural 20 g de azúcares por cada 100 g.
¿Hay que guardarla en la nevera?
No hace falta. Guárdala en un lugar fresco y seco, lejos del sol y de fuentes de calor, y cierra bien el tarro después de usarla. Para disfrutarla en su mejor momento, tómala en las semanas siguientes a abrirla.
¿Por qué se separa el aceite?
Porque no lleva aditivos que lo mantengan todo unido. Es normal: remueve antes de usarla y recupera su textura.
¿La puede tomar alguien con alergia a los frutos secos?
La chufa no es un fruto seco, pero nuestra crema puede contener trazas de cacahuete y otros frutos secos de cáscara. Si tienes alergia, consulta siempre la etiqueta.
Para terminar
La crema de chufa es una forma sencilla de traer el sabor de la horchata al desayuno de todo el año, con un solo ingrediente y sin azúcar añadido. Si te pica la curiosidad, empieza por una tostada con plátano y luego nos cuentas.



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